La
marcha de Juan Román Riquelme, el último gran '10' del que ha
podido disfrutar el fútbol argentino, deja un profundo vacío en la
figura del enganche argentino, estirpe altamente valorada por el
hincha. Los torneos argentinos han estado marcados en los últimos
tiempos por un juego en el que prima lo físico sobre la calidad en
la mayoría de equipos, por eso, y pese a que Argentina es un vivero
continuo de nuevos 'cracks', los aficionados están ávidos de
futbolistas que destilen talento puro, de esos que se bastan por sí solos para poner a las tribunas de pie, y a un equipo rival boca abajo, de
los que son capaces de trazar el fútbol más estético, e incluso en
ocasiones, despertar el elogio del contrincante. En este artículo nos
vamos a trasladar a Santa Fe, donde nos encontramos a un jugador que
se aleja completamente del juego básico y rudimentario, hallándose
de lleno en lo que se denomina como jugador fino. Os presento a Lucas
Andrés Mugni, 20 años, (12 de Enero de 1992, Santa Fe, Argentina),
un auténtico enganche, una de las piezas fundamentales en el esquema
del técnico Roberto Sensini, pero sobre todo, un futbolista
diferente.
Formado
desde niño en las entrañas del club de su ciudad, Colón de Santa
Fe, Lucas Mugni jugó previamente en el modesto Gimnasia y Esgrima de
Ciudadela, institución también santafesina, hasta que a la edad de 9 años
ingresó en el conjunto sabalero. Desde entonces la andadura de Mugni
en cuanto a clubes se limita a Colón, con quien debutó en el primer
equipo en el año 2010, en un encuentro ante Atlético Tucumán. Pero no
fue hasta la llegada al banco de Colón de Roberto Sensini, el
pasado mes de Febrero, cuando Mugni empezó a ser de verdad un
jugador referencia en el primer plantel del 'negro', respondiendo a
la confianza otorgada por el técnico. Sus buenas actuaciones no han
pasado desapercibidas para el nuevo seleccionador argentino,
Alejandro Sabella, que recientemente lo convocó para el amistoso que
Argentina debía disputar ante Brasil, en el llamado Superclásico de
las Américas, y que al final tuvo que ser suspendido por falta de
iluminación en el estadio. Ahora, mientras su nombre empieza a ser
conocido gracias a sus buenos partidos en uno de los modestos del
fútbol argentino, en el 'cementerio de los elefantes' continúan
disfrutando del crecimiento de la joven perla santafesina.
El
número 10 a la espalda, con buena planta y un porte elegante. Es
Lucas Mugni, al que Roberto Sensini habitúa a colocar como falso
volante zurdo, persiguiendo mantener el equilibrio de un 4-4-2 muy
definido. El costado es solo su posición de partida, pero hacen
falta pocas intervenciones para percibir que su lugar es mucho más
centrado, por delante de los medios y por detrás de los puntas.
Colón le busca y él se ofrece, el equipo le necesita cada vez que
la idea es atacar la portería contraria, y Mugni, pese a su
lozanía, no rehuye jamás la responsabilidad, siendo frecuente verle incrustarse entre los mediocentros, viniendo a recibir la bola e iniciando la jugada de ataque. Dotado de una calidad
técnica primorosa, lo muestra en diversas facetas como son la
facilidad para sortear contrarios o la maestría en proteger la
pelota. Su juego es puramente imaginativo, requiere de combinación y
asociación, y demuestra estar preparado para ser el eje de creación
por el que fluye todo el caudal ofensivo del conjunto sabalero.
Con una excelente habilidad en espacios cortos, posee un buen cambio de ritmo y no es para nada lento. Su visión de juego
se ve acompañada por una velocidad mental que supera a la
física, teniendo siempre el pase al delantero en la cabeza, para dejarlo en la mejor posición posible ante el arquero. Debe mejorar en regularidad, también en capacidad
goleadora, pero aún está en camino y desde luego lo tiene todo para
llegar. No maneja mal la pierna diestra cuando es necesario, pero la verdadera magia la saca a relucir cuando el cuero acaricia su zurda, esa que ilumina
Santa Fe.
pedazo de articulo, me ha gustado mucho cada días os superais más.
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